El cine de nuestra vida Noviembre 7, 2005
Posted by sagan in Uncategorized.trackback
Dejé tu entrada en aquel buzón roto que no se podía cerrar para que la recogieras más tarde.
No tuvimos paciencia. No quisimos esperar a que la sacaran para alquilar. Necesitabamos la magia que se respira en la sala oscura del cine, el sonido envolvente de los altavoces, ver en su gran pantalla los rostros ahítos de emociones de los personajes
Compré las entradas y dejé la tuya en un buzón que no cierra para encontrarnos más tarde en la sala de cine a oscuras. Y ver como en la primera escena de la película, un joven nervioso deja una entrada de cine en un buzón que no cierra.





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