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A cerca de las llaves Febrero 19, 2006

Posted by breavman in Sabiduría discreta.
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La madre de mi amigo Alberto me contó una vez una anécdota de cuando éste era niño. Sorprendido al ver que del llavero de su madre colgaban muchas llaves le preguntó para qué eran. Ella le enumeró las funciones de cada una y él la escuchó en silencio. Cuando hubo acabado, Alberto la miró seriamente y le dijo: “Entonces cuantas más llaves tiene uno, tiene más responsabilidades”

 La madre se quedó muy impresionada por la aguda reflexión que le brindaba su hijo de 6 años. Y tampoco yo me he olvidado de esta pequeña historia.

En estos momentos tengo unas cuantas llaves. La de la casa que comparto con mis padres y hermanos, la del coche que me lleva lejos de todo, la del candado de la bicicleta que ya nunca uso, la de una caja que compré para guardar mis secretos aunque ahora los guarde en el ordenador mediante una clave, la del buzón para recibir tus cartas, la de la taquilla de mi lugar de trabajo.

La llave de la razón está medio estropeada y solo me funciona a veces. La llave del valor es muy pesada y hay que tener mucha fuerza para usarla. La llave de la felicidad me la he dejado en tu casa, la de tu corazón me la tragué para que nunca más pudieras cerrarlo.

 

 

Comentarios»

1. fanshawe - Febrero 20, 2006

Reducí al mínimo todo, también mi manojo de llaves. Se quedó en una que abre el portón de mi edificio y la puerta desvencijada de mi casa. Añadí la de mi coche, pero la volví a sacar, porque le dejo dormir tranquilo bajo los árboles de Villa Spada.

La llave de la razón se la di a mis amigos porque me fio de ellos. La puerta del valor la dejé abierta hace tiempo. La llave de la felicidad la encontré herrumbrosa bajo mi cama, entre telas de araña, pero no he tenido ganas de usarla aún, aunque me gusta saber que la tengo de nuevo. La llave de mi corazón me la robaron a punta de cuchillo, y el ladrón me lo clavó antes de huir dejando un rastro de babas. Aún no me lo he podido quitar, aunque casi ya no me duele. Me da miedo arrancarlo y ver que ya no late.

La llave de mis sueños abre igual de bien que siempre, pero ya no se la doy a todo el mundo, como antes.

2. fernanda - Febrero 20, 2006

yo tengo todo abierto..no uso llaves…y sorprendentemente no entra nadie