Intimidad Marzo 16, 2006
Posted by breavman in Desesperanzas, Sabiduría discreta.trackback
Las cartas que alguna vez recibí. Fotos de hace muchos años. Esa intermitente colección de posavasos que no empiezo ni termino. Algunos marcapáginas de las librerías que visité. Entradas de conciertos y obras de teatro. Una concha con el interior rosado que me trajiste de las playas de Galicia. Una piedra lisa que cogiste para mí a la orilla del río. Unas gafas de sol que nunca me pongo. Una caja de madera con candado en la que nunca llegue a guardar nada. Una moneda china que me devolvieron con el cambio en una ocasión, en lugar de un euro. El comodín de una baraja de naipes. Algunas cuerdas para la guitarra. Pequeños apuntes para poemas sin terminar. El cartel de un concurso de relatos. Talismanes y ofrendas a las diosas de la intimidad y la memoria.
Y en esta insignificante colección de objetos, los detalles de mi vida entera, expuestos sin protección ante la mano extraña que puede abrir un cajón de mi cuarto durante mi ausencia.




Nuestra vida es como un cajón, está lleno de cosas viejas y usadas, sueños rotos y promesas que no se llegaron a cumplir, amigos que dejaste en el camino y que la neblina del recuerdo empieza a borrar, el vacío de aquel trozo de corazón que diste y que nunca volvió. Ese cajón nadie lo puede abrir, solo tú puedes hurgar en él. Revuelves en él de vez en cuando y vuelven a reaparecer sentimientos que tuviste y que ya murieron. Es raro, pero te vuelves espectador de tu propia vida.
Besos desde mi fondo del mar. Espero que sigas bien.
ya….
yo borré mensajes necantadoresq queria guardar para siempre en un cajón para q nadie metiese sus manos..
lo material tiene su sentido, se atrapa lo etereo en un objeto y as-í perdura..
espero q lo encuentres
Así fui yo siempre, toda la vida. Luego reduje al mínimo… sólo me queda lo que escribo…