Cinefagia Compulsiva 2.0 Septiembre 27, 2007
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Antes nos gustaba el cine…
¡Ahora nos gusta por partida doble! Empezamos timidamente, como se empiezan los grandes proyectos, pero dentro de poco y con la inestimable colaboración del hermano antes conocido como Everett K Ross escribiremos interesantisimas opiniones de cine… aqui
La inaceptable situación de la sanidad publica Junio 14, 2007
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Dije que no me iba a callar, pero es que este asunto me da ganas de gritar. He hablado muchas veces con compañeros sobre este tema. Lo hemos comentado y lo hemos vivido. En mi especialidad que es oncologÃa, en la sanidad pública, y con mayor intensidad en determinadas comunidades autonomas la asistencia es una vergüenza.
Se dan con mucha frecuencia retrasos inaceptables en el diagnóstico. El tiempo que se tarda desde que el médico solicita una prueba hasta que se hace es en muchas ocasiones excesivo y perjudicial para los pacientes. La descoordinación entre los distintos especialistas hace que muchos pacientes no reciban el tratamiento porque no son derivados adecuadamente ni a su debido tiempo.
Otro problema es que desde las instituciones se dificulta al maximo la posibilidad de derivar a un paciente a otro hospital y no digamos a otra comunidad privando al paciente de ser tratado en el sitio más conveniente.
¡Si es usted un paciente, quéjese! Tiene derecho a que le traten mejor y más eficientemente. Pero son ustedes, los pacientes, los que tienen que pedirle cuentas a la administración. A ustedes y a sus votos sà que les harán caso.
Fotogramas equivocados Enero 1, 2006
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Por la tarde estuvo viendo “La tormenta de hielo” en casa de su novia. La película, dirigida por Ang Lee trataba de la lenta desintegración de una familia acomodada en los años setenta estadounidenses.
Cuando cogió el coche para volver a su casa ya era noche cerrada y una desapacible tormenta de agua y nieve azotaba las calles. “Como en la peli”, pensó divertido. El frío intenso había congelado el húmedo piso, dejando la carretera convertida en una pista de hielo resbaladizo. “Igual que en la peli”, pensó de nuevo, y se dispuso a conducir con cuidado.
Encendió la radio y buscó alguna emisora decente. El dial se detuvo en un tema que formaba parte de la banda sonora de la película que acababa de ver. Alzó las cejas con la sorprendente coincidencia, pero al final dejó esa emisora. La canción le gustaba bastante.
Mientras conducia no podía quitarse la película de la cabeza y en lo curiosa sensación de deja vu que le asaltaba. “Sólo falta que un arbol caído esté bloqueando la carretera y que los cables de alta tensión rotos, estén soltando chispazos, como en la peli.” Casi no pudo sorprenderse al comprobar que la carretera principal estaba cortada por un arbol, que había derribado los postes eléctricos al ser arrancado por el fuerte viento.
Afortunadamente había un desvió por el que continuó conduciendo. Perdió el control en una empinada curva cuesta abajo por culpa del hielo y de sus desgastados neumáticos. Su coche dió varias vueltas de campana y el golpe tremendó le dejó encerrado dentro del vehículo, con las puertas aplastadas e incapaz de moverse.
“La película no terminaba así” pensó contrariado y sorprendido pocos instantes antes de caer inconsciente y morir congelado en el interior de su coche en medio de la nieve.
Banshee Diciembre 10, 2005
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Se les oye a menudo, pero casi nunca se les ve. Suelen adoptar la forma de una hermosa mujer de largos cabellos negros y ojos estragados en lágrimas. Llevan un vestido verde y una capa gris. Su lamento anega el corazón de una tristeza insoportable y quien lo oye sabe que alguién cercano va a morir. No es una amenaza, es una premonición, un aviso. Originariamente estaban vinculadas a familias irlandesas de origen celta. El mestizaje, las migraciones y la globalización han dispersado a las banshee por todo el mundo.
Es posible escuchar a una banshee en sueños, aunque en ese caso no significa que la muerte ronde la casa del soñador. A veces el durmiente no recuerda nada pero despierta llorando sin motivo.
Las banshee se han adaptado a los tiempos modernos. En los hospitales su lamento adopta el sonido de los monitores cardiácos. En internet hacen llegar su aviso mediante el correo electrónico. La persona que va a fallecer suele recibir cientos de mensajes publicitarios no deseados en los días previos a su muerte.
Como actuar en presencia de un hombre que llora Diciembre 5, 2005
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Cuando uno está en presencia de un hombre que llora, en primer lugar debe preguntarse si conoce los motivos del llanto.
Si no se conocen los motivos del llanto es muy importante guardar silencio. Si uno es especialmente sensible puede sumarse al llanto, pero corre el riesgo de sentirse ridículo si finalmente llega a conocer los motivos y estos le parecen absurdos, superficiales o incomprensibles.
Si se conocen los motivos del llanto y se desea consolar a quien llora el contacto físico es importante. Este debe emplearse con una intensidad proporcional al grado de confianza que existiera previamente. Si se trata de alguien a quien acabamos de conocer basta con apoyar la mano en el hombro, con calidez, masajeando suavemente al otro. Es importante no prolongar este contacto demasiado, si no el llanto aumenta y se cronifica.
Mirar a los ojos del que llora para transmitir comprensión y empatía es un ejercicio avanzado que pueden probar aquellas personas que posean gran autodominio, ya que los ojos del que consuela deben permanecer secos. Si se encuentran arrasados en lágrimas el efecto puede perderse, incluso se pueden empeorar las cosas.
Truco personal: Unas cuantas respiraciones profundas pueden evitar la carcajada nerviosa o el sollozo intempestivo
“Cursos por correspondencia: Como manejar la tristeza”
Testimonio del miedo Noviembre 19, 2005
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(basado en una conversación real)
“A ver como se lo explico… Los “otros” están aquí conmigo, pero no me pregunte que quienes son los otros. Es como si yo, por ejemplo, yo tengo la enfermedad, pero los “otros” no la tienen, pero están aqui conmigo. No me refiero a mi familia ni a mis acompañantes, sino a los “otros”. Ayer por la noche alborotaban muchisimo. Es decir, yo estoy aqui sentada, pero ellos hacen su vida, hacen lo que les da la gana, porque no tienen la enfermedad. Además yo me veía a mi misma, sentada, acurrucada y sola en un sitio oscuro. Yo era muy pequeña, insiginificante, y estaba encerrada en ese sitio pequeño y los “otros” en cambio eran enormes y se movían por donde querían menospreciandome. Yo sé que es una tonteria, que esos otros no son nadie, pero estaban conmigo, y hacian mucho ruido por la noche.”
El troll del puente. Noviembre 13, 2005
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Hay un troll bajo el puente de tu vida. Si pisas demasido fuerte se da cuenta de que estás pasando por encima y entonces intenta comerse tu alma. Para nuestra desgracia tiene un oído extremadamente fino. Te susurra que aceptes un dinero que no te mereces, te convence de que tus caprichos son tus derechos, te sugiere que el triunfo para tí es una necesidad.
No se come, por tanto, tu alma de un bocado. Le gusta saborearla pedacito a pedacito. Es un gourmet. Primero se come los recuerdos de tus amigos de la infancia, empezando por sus números de telefono, para que nunca más les llames. Aprovecha mientras tú estás en el trabajo para comerse tu vida familiar. Al final de la jornada llegas a una casa vacía. Te acercas a la nevera y también está vacía. La cama vacía, la tele vacía. Es insidioso, el troll del puente, sabe hacer su trabajo sin llamar la atención pero de un modo minucioso.
Cuando eres un niño si alcanzas a verlo es como los de los cuentos, una especie de ogro, una bestia humanoide de pelo largo, cuernos retorcidos y aliento fétido. Conforme uno crece va estilizando su aspecto, y al final es igualito que un ejecutivo a la última, y ya no le encuentras bajo la cama, ni dentro del armario. Le suele gustar colocarse al otro lado del espejo mientras tú te estas mirando.
Si escuchas atentamente puedes oirle cantar “Sing el seng dir, me comeré tu alma si cruzas por mi puente” Pero cómo no cruzar por el puente si al otro lado está el prado, y allí se puede pasear por veredas tranquilas, y la brisa es una caricia constante.
Read me in english
El cine de nuestra vida Noviembre 7, 2005
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Dejé tu entrada en aquel buzón roto que no se podía cerrar para que la recogieras más tarde.
No tuvimos paciencia. No quisimos esperar a que la sacaran para alquilar. Necesitabamos la magia que se respira en la sala oscura del cine, el sonido envolvente de los altavoces, ver en su gran pantalla los rostros ahítos de emociones de los personajes
Compré las entradas y dejé la tuya en un buzón que no cierra para encontrarnos más tarde en la sala de cine a oscuras. Y ver como en la primera escena de la película, un joven nervioso deja una entrada de cine en un buzón que no cierra.
Caprichos de una Cabra Noviembre 1, 2005
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“La cabra es la libertad espontánea, el capricho”
Su nombre completo era Capra Aegagrus Hircus, aunque casi todos le llamaban Cabra.
Era originario de los montes Zagros (al este de Mesopotamia en la antigua Persia)y desde hacía muchos siglos su descendencia había aceptado trabajar con ese otro al que llamaban Hombre, siguiéndole por toda la faz de la tierra. Tomaba sus determinaciones arbitrariamente, inspiradas por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original. Por esa razón decían que era un animal de capricho. O simplemente le llamaban loco. Algunos pintores vieron en su impulsividad y arrojo una imagen del amor. Pero de entre todos los relatos y expresiones humanas que hablaban sobre el o su descendencia, su favorito era el cuento titulado “Las tres cabras Gruff.”
Zapatos literarios Octubre 23, 2005
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Mis zapatos han aprendido a escribir caminos mientras andan. Adjetivos de cuero y tierra, verbos que son como sendas ocultas, tantos adverbios como charcos. Sueñan con ser las sandalias de Marco Polo. Escriben vias, callejones y trochas. Redactan raíles, aeropuertos y fronteras. Tienen el ansia viajera de los exploradores de hace tantos siglos. Su sentido de la orientación es excelente, son infatigables compañeros de viaje. Por las noches, durmiendo al raso sueñan con tus botas elegantes y ligeras. Sus poemas son algo monotonos (tip-tipi-top-cloc-cloc) pero me encantan sus diarios de ruta. No se donde iría que no fuera con mis zapatos literarios, y ellos no trazan otro rumbo que no sea el del felpudo de tu puerta, aunque tan a menudo escojan el camino más largo.
Tengo unos zapatos que debieron de pertenecer a algún personaje de Julio Verne. Son exactamente del número que calza mi alma. Suelen bailar absurdas jigas celtas cuando están algres y mis piernas les siguen sin poder evitarlo.
No me extraña que los zapatos de Dorothy fueran mágicos. Siempre he creído en las botas de siete leguas. Ahora entiendo porque se dice de aquellos soldados que murieron con las botas puestas.







